Liberar la Ansiedad: un Camino de Conciencia y Sanación

¿Y si la ansiedad no fuera un problema que eliminar, sino una señal del alma que busca ser escuchada?

ANXIETY

María Teresa Guarín

10/31/20251 min read

La ansiedad no es un enemigo que deba combatirse, sino una voz del alma que busca ser escuchada. Detrás de cada síntoma hay una historia, una emoción no expresada o una necesidad del ser que pide reconocimiento. Desde la mirada de la biodescodificación y la psicología del alma, la ansiedad aparece cuando la personalidad se desconecta del propósito más profundo del espíritu.

1. Reconocer el origen
El primer paso es detenernos y observar: ¿qué situación, pensamiento o vínculo activa esta sensación? A veces la ansiedad no proviene del presente, sino de memorias antiguas —propias o familiares— que permanecen en el cuerpo esperando ser liberadas. Nombrar el miedo es comenzar a transformarlo.

2. Escuchar el mensaje del cuerpo
El cuerpo no se equivoca: su lenguaje es preciso. Los temblores, el insomnio o la presión en el pecho son formas que tiene la biología de expresar lo que el alma aún no ha podido decir con palabras. Agradecerle al síntoma su mensaje abre la puerta a la sanación.

3. Transformar el pensamiento
Alice Bailey nos recuerda que “la energía sigue al pensamiento”. Cuando sostenemos pensamientos de temor, alimentamos el campo vibratorio del miedo; cuando elegimos conscientemente pensamientos de confianza, activamos la luz del alma. Cultivar afirmaciones elevadas, gratitud y visualizaciones luminosas reordena la energía interior.

4. Habitar el presente
La práctica de la presencia —a través de la respiración consciente, la oración o la contemplación— permite que la mente descanse. En el silencio se restablece la conexión con la Fuente y la energía vital vuelve a fluir.

5. Buscar acompañamiento
Cuando la ansiedad se vuelve intensa, pedir ayuda es un acto de amor propio. Acompañarse de un profesional que integre cuerpo, emoción y espíritu facilita el proceso de comprensión profunda y liberación energética.

Sanar la ansiedad no es eliminarla, sino integrar su enseñanza. Es un camino de regreso al centro, donde la mente se aquieta y el alma vuelve a ocupar su lugar natural: el de guía amorosa y luminosa de nuestra vida.